1992: Espejos
Bar Bonanza. Zaragoza.30 de junio al 15 julio de 1993

Un juego-reflexión sobre lo efímero de la realidad y su imagen invertida y pervertida.
En un espacio artístico atípico e histórico, denso y abigarrado, donde se mezclan huevos con Mahler para hacer tortillas de longaniza y Paco Ibáñez con olivas negras para hacer sonetos gongorinos y procaces: el Bar de Manuel García Maya, el Bonanza.
La contemplación de la obra se enriquece con el entorno reflejado en los espejos protagonistas.
Un homenaje a un símbolo literario, cultural y artístico:el mito de Narciso, la Venus del Espejo, el fotografo fotografiado, la Aliciade Lewis Carroll…
Acción surreal, efímera y provocativa.
Como diría Manolo ¡ qué bonito es el escabeche !. Y punto.
